2012

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fin del mundo

domingo, 2 de octubre de 2011

¿Los mayas sabían usar la telepatía?

Grandes matemáticos y astrónomos:
Los mayas eran grandes matemáticos, geómetras, astrólogos, filósofos y astrónomos. Tenían un conocimiento muy avanzado de los ciclos que cumple de la tierra en su recorrido por el espacio. Esto puede verse claramente en su calendario, que era incluso mejor que el que nosotros usamos actualmente. El calendario Maya, en su forma de cuenta larga, se basa en el ciclo galáctico de nuestro sistema solar, es decir en el ciclo que cumple nuestro sistema solar en su viaje por la Vía Láctea. En cambio el que nosotros usamos actualmente se basa simplemente en el ciclo que cumple la tierra alrededor del sol.
Estos profundos conocimientos de los ciclos galácticos, de las proporciones espaciales y del tiempo, pueden verse reflejados también en la forma en que fue construida, por ejemplo, la Pirámide de Kukulcan,ubicada en la Península de Yucatán (México).
La pirámide es un gigantesco reloj solar que ellos usaban para ajustar sus calendarios, y le daba sentido filosófico, cronológico y esotérico a su religión. La pirámide produce un efecto acústico si uno, por ejemplo, aplaude frente a ella. Algunos creen que los mayas usaban este efecto sonoro para focalizar la frecuencia del sonido de sus mantras y entrar en resonancia con el resto de los que participaban en el ritual, de manera tal que sus mentes podían unirse en una sola y conectarse con “Hunab Ku” en el centro de la galaxia.
Para alcanzar estos estados de sensibilidad especial, algunos creen que los mayas se reunían frente a la pirámide y bebían té de hongos u otras plantas alucinógenas, para producir estados alterados de la conciencia. Recitaban mantras que los hacían entrar en resonancia entre ellos para poder así usar sus mentes como una sola.
Para ello, cada uno debía sincronizar primero los dos hemisferios de su cerebro. La parte izquierda que controla la lógica y la razón, con la parte derecha que maneja la intuición y la sensibilidad. Luego, al vibrar colectivamente, lograban conectar sus mentes en una sola. Lo que les permitía trascender a nuevas dimensiones del ser. La mayoría de la gente usa un porcentaje muy bajo del poder total del cerebro, y según la opinión de algunos, ellos habían aprendido a utilizar la mente con los dos hemisferios del cerebro conectados entre sí. Eso les habría permitido desarrollar la conexión telepática, que les permitía conectarse con los demás.

¿Cómo lo lograban?
Para lograrlo, los mayas se preparaban desde muy chicos para poder utilizar eficientemente sus cerebros. Con apenas una semana de recién nacido, los mayas ataban unas tablitas a la cabeza de sus hijos, aprovechando que los huesos del cráneo no estaban soldados todavía. Esto les producía un alargamiento de la cabeza hacia atrás que estimulaba, por presión y reposicionamiento, dos glándulas cerebrales, la pituitaria, al frente del cerebro, y la pineal, en la parte central del cerebro. Ambas glándulas, trabajando en conjunto y produciendo más sustancias de lo normal, les permitían a los mayas desarrollar la clarividencia y conectarse con otras mentes. Esto les producía estados especiales de la mente y la conciencia, y les facilitaba el contacto espiritual con las conciencia de todos los animales, de las plantas y de los elementos. Sus cerebros funcionaban ahora de manera más efectiva y de esa forma que se conectaban con el universo.
Otro procedimiento que les ayudaba a usar ambos hemisferios del cerebro conectados, la parte lógica y racional con la intuitiva, se daba a los 20 meses de nacer. A esta edad la madre le colgaba una bolita de copal (un incienso) entre las cejas, en medio de la frente. De esta forma los niños se veían forzados a mirarla, y al tener los ojos bizcos por mucho rato, se estimulaban ambos hemisferios cerebrales para comenzar a trabajar en conjunto. Por otro lado, el olor del copal excitaba las glándulas cerebrales para favorecer el proceso.
Así, cuando grandes, podían usar un mayor porcentaje del cerebro, permitiéndoles una percepción superior de la realidad tal que podían ver el aura*.


Importante:
Si bien encontré referencias en distintas enciclopedias sobre el tratamiento que las madres mayas les daban a sus hijos en cuanto a la deformación de la cabeza por medio de las tablillas, y también con respecto al uso de las bolitas de copal, no hay ninguna evidencia científica que avale que el reposicionamiento de las glándulas pituitaria y pineal conduzca a la obtención de poderes telepáticos. Lo aclaro por las dudas que algún distraído pretenda modificar la forma de su cabeza para ahorrarse la cuenta telefónica. Es cierto que uno de los neurotransmisores que secreta la glándula pineal, llamado dimetiltriptamina, puede provocar estados alterados de la conciencia al alterar el sentido de tiempo y realidad, puesto que es el alucinógeno más poderoso que se conoce. Pero este alucinógeno también pude ser obtenido de algunas plantas, como la “chacruna” (Psichotria viridis), o la Jurema (Mimosa hostilis), ambas usadas en la famosa “ayahuasca” que beben los chamanes. Por lo tanto no es necesario modificarse la cabeza para que secrete más neurotransmisores.
Es muy probable también, que esta deformación intencional de la cabeza haya tenido simplemente intenciones estéticas. Una costumbre que quizá nació a partir de la leyenda maya sobre Kukulcán, uno de los reyes-dioses de los mayas, quien tenía la cabeza deformada o alargada hacia atrás –según se menciona en sus creencias– de forma natural.

*El aura es el campo de energía que emiten todas las personas y que cambia de color según el estado de ánimo.


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